Las escuelas primaras Nº 80 y Nº 64 de Solano y Nº 40 de la Florida, junto a las secundarias Nº 65; Nº 23 y Nº 42 de San Francisco Solano, renovarán sus cocinas y comedores en el marco del traspaso de la administración del Servicio Alimentario Escolar (SAE) al Municipio de Quilmes. El beneficio llegará también a otras cinco escuelas de Bernal; Quilmes Oeste y Ezpeleta.  El trabajo beneficiará a 3908 niños y adolescentes.

“Estamos orgullosos de formar parte de este desafío para que nuestros chicos se alimenten con los valores nutricionales que necesitan para su buen desarrollo. Trabajamos con mucho compromiso y responsabilidad por ellos que son nuestro futuro”, aseguró el intendente Martiniano Molina.

“La puesta en valor de las cocinas y los comedores es parte del convenio celebrado con la Provincia —continuó el jefe comunal— y tiene que ver con un enfoque integral del SAE que busca optimizar el servicio y mejorar la calidad alimenticia de los alumnos que son asistidos por este programa en el distrito”.

En Quilmes, el traspaso al Ejecutivo del programa que apunta a garantizar la cobertura nutricional a niños y adolescentes en escuelas públicas se oficializó en marzo en cumplimiento con un mandato dispuesto por la gobernadora María Eugenia Vidal para toda la Provincia. El acuerdo establece un menú obligatorio y auditorías periódicas sobre la calidad y cantidad de los alimentos.

Además, tras firmar un acuerdo de colaboración con la Universidad Nacional de La Plata, Quilmes se convirtió en el primer partido bonaerense que participa a una universidad en el monitoreo del programa.

POR UNA MEJOR NUTRICIÓN

El Servicio Alimentario Escolar (SAE) está dirigido a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social, escolarizados en colegios públicos, con el objetivo de garantizar una cobertura nutricional uniforme. Se les brinda el desayuno o merienda, y almuerzo.

 

Con el nuevo esquema del SAE, se plantea un menú elaborado sobre la base de una alimentación saludable. Así, el objetivo apunta a incorporar más proteínas en cada comida, equilibrando con verduras y frutas para alcanzar la recomendación de vitaminas y minerales de la población infantil, y la reducción de alimentos ricos en féculas.

A su vez, se aumenta la cantidad y variedad de lácteos en desayuno y merienda, lo que permitirá asegurar la ingesta de calcio, tan importante en la edad de crecimiento. Y se eliminan alimentos que eran de consumo habitual y que no aportaban nutrientes, como el alfajor o la gelatina. Estos se reemplazan por otros de bajo contenido en azúcar simples como, por ejemplo, barras de cereal. Otra novedad es que se agregan panes integrales en sándwiches.

Asimismo, se contemplan casos con cuadros excepcionales, que requieren de una dieta diferencial, como los alumnos con celiaquía o los intolerantes a la lactosa, entre otros. A su vez, se ofrece un menú diferente para las instituciones de educación especial.