Las cifras de la violencia de género en Argentina siguen siendo estremecedoras. La semana pasada se conoció el último Informe de Femicidios de la Justicia Argentina elaborado por la La Oficina de la Mujer (OM), a cargo de la vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Elena Highton de Nolasco, y nada parece haber mejorado. Hoy, cuarto aniversario de la primera marcha organizada por el colectivo «Ni Una Menos» en 2015 para visibilizar esta situación y reclamar el fin de la violencia machista, es una buena oportunidad para recordar qué dicen las estadísticas sobre el tema.
Según el registro, realizado a partir de datos aportados por los Poderes Judiciales de las distintas jurisdicciones del país, el año pasado se identificaron 278 víctimasletales de crímenes de violencia de género.
19 de las 278 víctimas fueron niñas: no habían cumplido los 12 años al momento del asesinato.Y otras 13  tenían entre 13 y 17 años. Es decir que al menos 32 de las víctimas no habían cumplido la mayoría de edad cuando fueron asesinadas.
El estudio hace una distinción entre 255 víctimas directas de femicidios -de las cuales cuatro fueron transfemicidios- y 23 «femicidios vinculados».
Este término se usa para definir dos tipos de crímenes que sin embargo tienen un mismo objetivo: «matar, castigar o destruir psíquicamente a la mujer sobre la cual el femicida ejerce la dominación».
Las víctimas pueden ser tanto personas que «fueron asesinadas por el femicida al intentar impedir el femicidio o que quedaron ‘atrapadas en la línea de fuego’, o personas con vínculo familiar o afectivo con la mujer, que fueron asesinadas con el objetivo de castigar y destruir psíquicamente a la mujer a quien consideran su propiedad».
Los otros datos del informe
La tasa de víctimas directas de femicidios cada 100 mil mujeres en ese período fue idéntica a la del año 2017 (1,1).
El 83% de las víctimas tenía un vínculo previo con los varones indicados, imputados, procesados o condenados, con condena firme o no, en los expedientes (“sujetos activos”).
En la mayoría de los casos los femicidios fueron cometidos por parejas o ex parejas de las víctimas (56%); un 15% por familiares y el 12%, por personas con otro tipo de vínculo. Estos datos revelan la existencia de un conocimiento previo entre las víctimas y sus victimarios (salvo el 6% en el que actuó un varón desconocido).
Si se analiza el universo de vínculos de parejas, ex parejas y familiares (71%) se observa que el 42% de los sujetos activos convivía con las víctimas.