«Hermanas y hermanos: ¡FELICES PASCUAS!

 

Queremos llegar a ustedes con este saludo compartiendo lo más hermoso que tenemos: la fe en Jesús resucitado.

Durante estos días, el pueblo de Dios fija sus ojos en Jesús que camina resueltamente a la Cruz, por amor a cada uno y al Padre Dios. En las capillas, en los templos parroquiales, nos reunimos para celebrar ese amor de Cristo.

“¡El vive y te quiere vivo! Él está en vos y nunca se va. Por más que te alejés, allí está Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sintás avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos. Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza”. Este es un párrafo de la Carta del Papa Francisco a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios del pasado 25 de marzo.

Los momentos tristes que estamos viviendo los argentinos, donde lo que crece cada día es la pobreza y el dolor al ver que se cierran las fuentes de trabajo, queremos reanimarnos desde lo más rico que tenemos y que nadie nos podrá robar: la fe y la esperanza cristiana.

“Los tiempos difíciles se vencen siempre con la plenitud del amor, la fecundidad de la cruz y la fuerza transformadora de las bienaventuranzas evangélicas” (Siervo de Dios Cardenal Pironio)

La celebración de la beatificación de los cuatro Mártires Riojanos nos invita a mirar a Jesús muerto y resucitado, vida y fortaleza de los que cada día gastan su vida en la lucha por un mundo más justo y fraterno, enfrentando al poder de la soberbia, de la mentira, del odio y de la muerte.

“Contemplá a Jesús feliz, desbordante de gozo. Alegrate con tu Amigo que triunfó. Mataron al justo, al inocente, pero Él venció. El mal no tiene la última palabra. En tu vida el mal tampoco tendrá la última palabra, porque tu Amigo que te ama quiere triunfar en vos. ¡Tu Salvador vive!” (Francisco)».