Se incorporó como Cadete y llegó a Jefe del Cuerpo Activo. Hoy, con 50 años de servicio y 64 de edad, está en el Cuerpo de Reserva pero sigue colaborando con la institución. Pasen y conozcan el ADN de un Bombero Voluntario pura vocación.

La idea surgió del propio Cuerpo Activo: convocar a los medios de prensa locales para entrevistar a Osvaldo Fariña en vísperas de su 50º Aniversario como integrante de la institución. Para él fue una sorpresa, a tal punto que dudaba con dejar su puesto en el teléfono de la Guardia hasta que el propio Jefe, Luis Aquebeque, lo “persuadió” para que ingresara a la Sala de Situación y recibiera a los periodistas. Y ahí está Osvaldo, un hombre querido y respetado por todos, dentro y fuera del Cuartel. Un valor como ser humano que hoy, cuando le falta un año para jubilarse, no piensa ni por asomo dejar de lado su verdadera vocación, la de ser Bombero Voluntario. Con esta nota intentamos repasar, brevemente, solo un fragmento de estos 50 años de su rica trayectoria.

DESDE LOS 14 AÑOS

Osvaldo Fariña tiene atesoradas en su memoria todas las fechas más importantes de su carrera en estos 50 años, pero hay una especial: el 31 de Mayo de 1968, cuando se incorporó a los Bomberos Voluntarios de Villa La Florida como aspirante a cadete. “Recuerdo que Raúl Duberle se desempeñaba como Segundo Jefe del Cuerpo y mi padre, que había sido el segundo presidente de la institución, aún estaba en la Comisión Directiva. Pienso que mi vocación por ser bombero ya venía de familia. No solo por mi padre: también por mis tres tíos, que participaron en la institución desde que se inauguró. El apellido Fariña siempre estuvo arraigado a los Bomberos de La Florida”. Dice Fariña y agrega: “Uno para ser Bombero debe sentir una profunda vocación. Yo, por ejemplo, el cuartel siempre lo sentí como mi segunda casa, desde que ingresé hasta estos días. Hay que sentirlo desde lo más profundo. Acá hay mucho sacrificio, por eso hay que tener una familia que te comprenda y te apoye, sino sería imposible. Acá se dejan muchas horas de nuestras vidas, aquellas que quizás tenemos para descansar, pasear o dedicarla a nuestras familias”, dice con seguridad.

PRIMER INCENDIO

Osvaldo recuerda con emoción su primera intervención como Bombero, a los tres meses de su asunción: “Con 14 años me tocó salir a un incendio de una fábrica de corchos en Av. Calchaquí y Triunvirato. Un trabajo de seis horas. Y recuerdo que salí colgado con el resto de los Bomberos, arriba de autobomba, algo que ya está prohibido por razones de seguridad”.

También en tantos años tiene recuerdos ingratos, como una inundación a principios de los 80, donde rescataron sin vida a una niña de 13 años víctima de un paro cardíaco. “De esa situación no me olvido nunca”, sentenció Fariña.

LOS MEJORES MOMENTOS

Osvaldo elige a las fiestas del 2 de Junio, Día del Bombero, como parte de los mejores recuerdos. También las fiestas de Aniversario cada 22 de Diciembre y especialmente, cuando al cuartel llega una autobomba nueva o una ambulancia o unidad de rescate. Sin embargo, no duda en elegir la inauguración del nuevo Cuartel como la alegría más grande los 50 años como Bombero en La Florida.

SE QUEDÓ SIN BAUTISMO

Entre las anécdotas graciosas, si se quiere no tanto, en sus 50 años de servidor público, recuerda cuando no pudo participar del Bautismo de una de sus hijas en Luján porque ese domingo tenía la responsabilidad de participar junto al Cuerpo Activo del Desfile de Solano. O cuando en un cumpleaños de 15 se registró un accidente en la puerta de su casa: tuvo que dejar la fiesta para acompañar a los heridos en la ambulancia. Eso es ser Bombero.

DE CADETE A JEFE DEL CUERPO

Fariña comenzó como Aspirante a Cadete. Desde el 2 de Junio de 1972 pasó a ser Bombero; en 1976 se transformó en Cabo 1º; después ascendió a Sargento; Sargento 1º hasta llegar en 2010 a ser Jefe de Cuerpo como Comandante y en 2012 Comandante Mayor, escalafón con el que se retira y obtiene el pase a Reserva.

AQUELLOS QUE YA NO ESTÁN

En sus 50 años de trayectoria en los Bomberos de La Florida, Osvaldo Fariña compartió muchos de ellos con personas que ya no están físicamente, aunque por supuesto perduran en su recuerdo. Es el momento en que el entrevistado no puede ocultar su emoción. Desde su padre y tíos hasta miembros de comisión y cuerpo activo fallecidos en estas cinco décadas. Por eso prefiere no hacer nombres, “para no olvidarse de nadie, ya que son innumerables”, se disculpó Fariña.

SIEMPRE SOÑO CON UN CUARTEL ASÍ

Consultado sobre el flamante y moderno cuartel que tienen los Bomberos de Villa La Florida, confiesa que “siempre lo imaginó de esta forma”. “En todos estos años siempre pensé en el futuro y la modernización de nuestro lugar. Es como que visualizaba lo que finalmente sucedió, porque me gusta imaginar lo que puede venir para progreso de todos. Hoy es una realidad y para mí es algo emocionante”, dice Fariña.