Se viene el décimo aniversario de RETACERÍA SOLANO y parece que su dueño, José, está dispuesto a celebrarlo con sus clientes para agradecerles tanta fidelidad. Si bien no nos adelantó nada, por ahora solo se puede decir que el mes del cumpleaños vendrá con promociones especiales y sorpresas para todos los que se acerquen al local de la calle 843 Nº 2577. El día del aniversario será el sábado 21 de Octubre, cuando se cumplan diez años de aquella modesta inauguración en el 2007, día en que José Lencina plasmaba uno de los sueños de su vida: tener su negocio propio y en San Francisco Solano. “Cuando era chico venía a Solano con mi mamá y hermanos a comprar y yo me imaginaba que en algún momento de mi vida iba a tener un negocio acá. Por ahí no sabía que rubro, eso se dio después con las circunstancias de la vida, pero si tenía un fuerte presentimiento que finalmente se cumplió”, nos cuenta emocionado.

Claro que para llegar a este presente, hubo un largo camino de sacrificio: “en mi casa o se estudiaba o se trabajaba, o las dos cosas, yo elegí trabajar y mis padres siempre se ingeniaban para conseguirnos algo para hacer”, recuerda entre risas. “Hasta repartí diarios por Adrogué en bicicleta, hasta que a los 17 mi hermana me recomendó en una Retacería de Lanús que necesitaban un cadete. Así comenzó mi “romance” con el mundo de las telas”, nos dice.

DE CADETE A DUEÑO

Nuestro entrevistado empezó haciendo mandados en la Retacería “La Confianza” de Lanús, donde no solo aprendió el oficio sino también muchas enseñanzas para la vida. “Recuerdo que al poco tiempo ya estaba atendiendo al público, circunstancia que me permitió aprender rápidamente los secretos del rubro”, cuenta. Sin embargo, nunca olvidó su deseo del negocio propio, por lo tanto eligió esforzarse para ahorrar con ese propósito. “Llegaba de mi trabajo y hacía arreglos de tapicería, confeccionaba sábanas y acolchado y los vendía en la calle, todo para ir comprando telas para mi futuro comercio. Compraba diez metros de cada tela porque no llegaba al rollo”, se acuerda entre risas. Y cuando tuvo lo que consideraba necesario, se acordó de su sueño y no dudó en abrir su negocio en Solano. Apostó por la calle 843, que cada vez tiene más comercios y hoy puede decir que lo logró. Por eso lo festeja y está bien que lo haga. Al fin y al cabo es un ejemplo de esfuerzo y sacrificio que bien vale destacarlo.

Foto: Leonor, José, Santiago, Cristian, Lucas, Nicolás y Braian, el equipo de Retacería Solano.