Las medallas de oro obtenidas por Gimena Marchesi en el Panamericano de Chile combinan el esfuerzo, la dedicación al deporte y el amor al club de barrio que atraviesa la historia de toda una familia quilmeña.

 

En el mes de mayo, cuatro taekwondistas de Quilmes tuvieron una participación destacada en el 2º Campeonato Panamericano de Taekwondo realizado en Santiago de Chile. Una de estas deportistas fue Gimena Marchesi, representante del Club Social y Deportivo Tucumán, que se alzó con dos medallas de oro al lograr primeros puestos en las categorías lucha y formas.

Detrás del éxito de Gimena hay una historia familiar de esfuerzo deportivo y arraigo en el Club Tucumán, donde entrena desde su infancia. Hoy, con 20 años, Gimena recoge los frutos de su pasión por esta arte marcial en la que se inició movilizada por su deseo de estar donde estuviera su papá. Y es que la escuela de taekwondo que vio crecer a Gimena es coordinada por su padre, Pablo Marchesi, que en los últimos diez años ha formado a más de un centenar de personas en los secretos del taekwondo. Pablo no oculta su orgullo por el triunfo de su hija, y remarca la dedicación y el trabajo que la llevaron a obtener este logro. Su alegría, además, se multiplica porque los Marchesi tienen una larga historia de pertenencia al Club Tucumán: el bisabuelo de Gimena ya era socio del club, igual que su abuelo. Pablo, que fue presidente entre 2010 y 2012, así lo define: “El Club Tucumán es mi casa, mi familia, una suma de historias que reúnen a afectos y amigos”. Esta identificación de la familia se renueva con los más chicos, ya que actualmente asisten al club los nietos de Pablo y sobrinos de Gimena, quinta generación que participa en las actividades del Tucumán.

Gimena, que combina la pasión por el taekwondo con sus estudios de profesorado en Educación Física, recuerda así sus inicios: “Crecí yendo al Club Tucumán, como mis hermanas y mi papá; es mi lugar, me siento muy cómoda ahí. Arranqué taekwondo porque soy muy compinche con mi viejo y todo lo que él hace a mí me gusta. Empecé para estar con él y me enamoré del deporte”. La taekwondista quilmeña ya había competido en el Panamericano realizado en Mar del Plata en 2012, donde había salido segunda en las dos categorías, pero se propuso seguir creciendo: “Ahora en Chile quería más y lo logré, fui primera en las dos”.

El taekwondo fue creado en Corea del Sur en la década de 1950 y es, para Pablo, la actividad física más completa que existe, ya que “aporta tanto a lo físico como al equilibrio espiritual de quienes lo practican, además de brindar seguridad personal y una búsqueda constante de superación”; como tal, lo recomienda para personas de todas las edades. Nuestro país es el más destacado de Latinoamérica en esta disciplina, por la cantidad y la calidad técnica de sus deportistas. En el campeonato realizado en Chile, organizado por la International Traditional Taekwon-Do Federation (ITTAF), los deportistas quilmeños lograron un total de diez medallas –cinco de oro, tres de plata y dos de bronce– que significaron para Argentina la obtención de la Copa Panamericana.

Gimena remarca su felicidad por las medallas obtenidas y el esfuerzo que la llevó a lograrlas: “Siento mucha alegría. Son muchos años entrenando en el Club Tucumán. Al principio no caía en lo que había ganado, pero después pensé en todo el trabajo y la preparación que hicimos con el equipo. Además, compartirlo con mi papá fue lo más lindo del torneo”.