La Diócesis de Quilmes recordó a Jorge Novak a 25 años de su partida
La Diócesis de Quilmes recordó a su primer Obispo, el Siervo de Dios Jorge Novak, el miércoles 08 de julio en la víspera del 25º aniversario de su fallecimiento, con una emotiva misa que presidió Monseñor Carlos Tissera, Obispo Diocesano, acompañado por los obispos Eduardo Redondo, auxiliar de Quilmes, Luis Stöckler, emérito de Quilmes, y Juan Carlos Romanín, emérito de Río Gallegos, sacerdotes y diáconos de la diócesis de Quilmes y de la Congregación del Verbo Divino.
“La oscuridad de la muerte -hace 25 años- no pudo apagar el brillo de la luz de su persona para todos” recordó Tissera, que reconoció que “El Siervo de Dios Jorge Novak se ha comportado como un buen samaritano desempeñando la misión que el Señor le encomendó. Encarnó la Palabra del Evangelio”. Y amplió con aquello que mencionó en la segunda sesión de Tercer Sínodo Diocesano un mes atrás “Desde el primer día, su episcopado fue leído como «una viva expresión de una Iglesia samaritana que asume el dolor de su pueblo y sale a sostener su esperanza». No es una metáfora decorativa: las primeras colectas, las ollas populares, el acompañamiento a las tomas de tierra, la creación de Cáritas diocesana, fueron —ya desde el origen— la traducción en verbos concretos de lo que la parábola pide. Pero algo marcó a fuego su ministerio: la escucha a los familiares de los desaparecidos en época de la dictadura”.
En su homilía, además, el Obispo de Quilmes acercó parte de la última homilía publicada del Siervo de Dios, las palabras de su testamento y el recuerdo de la convocatoria al Tercer Sínodo Diocesano que por su enfermedad no pudo inaugurar. También manifestó la actualidad de sus palabras en la oración por los momentos de la patria.
“Jorge Novak, sembrador del Espíritu Sinodal” fue el lema que acompañó esta celebración, que contó con la presencia de los intendentes municipales de Florencio Varela y Quilmes, Andrés Watson y Eva Mieri, del ex Embajador argentino en el Vaticano, Carlos Cúster, y del pastor Arturo Blatezky, amigo del Padre Obispo Jorge. “La mesa” fue el signo que destacó la figura de Novak y congregó a los presentes.
Al finalizar la misa, los obispos rezaron en la tumba de Novak. El Padre Obispo Carlos rezo para “que la luz del Padre Obispo Jorge Novak brille en nuestro Tercer Sínodo Diocesano y nos ilumine en la construcción del Reino de justicia, de amor y de paz”.
«Jorge Novak, sembrador del Espíritu Sinodal»
Hermanas y hermanos:
Hace 25 años en esta Catedral de Quilmes, el pueblo despedía a su primer pastor, el Padre Obispo Jorge Novak. La oscuridad de la muerte no pudo apagar el brillo de la luz de su persona para todos. Al decir del Papa Francisco: “Novak es una luz en el Episcopado argentino”.
El evangelio nos presenta una página de oro, donde Jesús nos cuenta una de las parábolas más bellas. Respondiendo a la pregunta del doctor de la Ley: “¿y quién es mi prójimo?” Jesús cuenta la parábola del buen samaritano y pregunta al doctor: “¿cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los bandidos?”. “El que tuvo compasión de él, respondió el doctor”. Y Jesús le dijo: “Ve y haz tu lo mismo”.
El Siervo de Dios Jorge Novak se ha comportado como un buen samaritano desempeñando la misión que el Señor le encomendó. Encarnó la Palabra del Evangelio. Hizo lo mismo. Tuvo las actitudes de aquel samaritano al encontrar al hombre herido a la orilla del camino.
No pasó de largo. “Se conmovió”.
Su última homilía publicada fue la del Corpus Christi, el 16 de junio del año 2001, en Florencio Varela, pocos días antes de su muerte. Sus palabras de pastor nos hablan del amor que se conmueve viendo el sufrimiento de su pueblo. La crisis cundía en todos los barrios y ciudades. Habló del pan del hogar, del pan del amor solidario y del pan del altar: la Eucaristía.
Decía: “Nos sorprende dolorosamente el hecho, tan extendido, de las mesas sin pan de muchos hogares argentinos”. Repitió las palabras de Juan Pablo II: “Nuestro mundo empieza el nuevo milenio con la carga de las contradicciones de un crecimiento económico, cultural y tecnológico, que ofrece a pocos afortunados grandes posibilidades, dejando a millones y millones de personas no sólo al margen del progreso sino también sujetas a condiciones de vida muy por debajo de lo mínimo requerido por la dignidad humana” (NMI 50) Y agregaba nuestro Obispo Jorge: “Nos llama más la atención en este punto la realidad argentina, contradictoria e injusta. ¿Cómo en momentos en que la cosecha de cereales ha trepado a niveles excepcionales hay mesas sin pan, o con el pan de las lágrimas y de la vergüenza? Últimamente la verdadera causa se debe a la falta de trabajo y a la administración injusta de la economía comunitaria”. A 25 años sus palabras son tan actuales, lamentablemente. Es ocasión para rogar su intercesión en estos momentos de la Patria.
El samaritano «lo vio, se conmovió, se acercó, vendó sus heridas, las cubrió con aceite y vino, lo puso sobre su montura, lo llevó a un albergue, se encargó de cuidarlo, pagó por su atención». Jorge Novak “hizo lo mismo” en su paso por esta su Diócesis amada.
Lo expresé al comenzar la segunda sesión de nuestro Tercer Sínodo Diocesano, cuyo ícono es esta parábola del Buen Samaritano: “Desde el primer día, su episcopado fue leído como «una viva expresión de una Iglesia samaritana que asume el dolor de su pueblo y sale a sostener su esperanza». No es una metáfora decorativa: las primeras colectas, las ollas populares, el acompañamiento a las tomas de tierra, la creación de Cáritas diocesana, fueron —ya desde el origen— la traducción en verbos concretos de lo que la parábola pide”. Pero algo marcó a fuego su ministerio: la escucha a los familiares de los desaparecidos en época de la dictadura.
Las palabras de su testamento nos conmueven; nos revelan su alma de pastor cercano a sus ovejas, y su humildad como oveja del pueblo de Dios: “Pido perdón a la comunidad humana. El Espíritu del Señor me hizo evangelizar en la captación del valor del hombre concreto, envuelto en el dinamismo de una historia acelerada, compleja y hasta opresiva. Si bien fui dando mi respuesta al requerimiento de esta evolución, considero que mucho he dejado de realizar, en intensidad, amplitud y coherencia plena. Pido perdón a los hombres que, en situaciones extremas de angustia (familiares de desaparecidos; familiares de combatientes de la guerra de las Malvinas; familias de desocupados; familias de los asentamientos; familias sin viviendas; niños abandonados, jóvenes drogadictos, ancianos desamparados) esperaban justificadamente mi anuncio profético, mi presencia amiga, mi participación valiente y servicial y me vieron retaceando el esfuerzo y la fatiga del Evangelio: pido perdón a quienes creyeron que yo no promovía cabalmente las causas que angustian, conmueven y comprometen a hombre: la verdad, la justicia, la paz”. Sin embargo, él hizo ofrecimiento de su propia vida al Señor por la causa de los familiares de desaparecidos y por la finalización de la guerra de las Malvinas.
«Jorge Novak, sembrador del Espíritu Sinodal»
En la primera lectura de hoy, san Pablo escribe a los Romanos: “transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto… No se estimen más de lo que conviene; pero tengan por ustedes una estima razonable, según la medida de la fe que Dios reparte a cada uno”.
Apenas llegado a la Diócesis, los sacerdotes le preguntaron al nuevo Obispo si llevaría a cabo las decisiones pastorales que se habían tomado cuando aún pertenecían a la anterior Diócesis de Avellaneda. Con cierta naturalidad, según cuentan los testigos, Novak contestó: “ya lo veremos cuando hagamos nuestro Sínodo Diocesano”. Para entonces, era algo más que novedoso. A poco tiempo se puso en ese trabajo, buscando a los primeros colaboradores, entre los que eligió a varios laicos; más novedoso todavía. Acompañado por su clero y los fieles se llevaron a cabo dos Sínodos Diocesanos.
Al promediar su vida, sabemos que el 8 de diciembre del año 2000, proclamó el Pregón del Tercer Sínodo. Debido a su enfermedad, no lo pudo inaugurar. Éste es el texto del dicho Pregón:
“En el Año Santo del Gran Jubileo del nacimiento de Jesucristo,
para gloria de la Santa Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En homenaje a nuestro Señor Jesucristo, Redentor del hombre y Señor de la historia,
para edificación de la Santa Madre Iglesia, esposa de Jesucristo y esperanza de la familia humana,
para consuelo y aliento del santo pueblo de Dios, peregrino por estas tierras rioplantenses,
confiando en la asistencia del Espíritu Santo, que ungió a Jesús para evangelizar a los pobres,
confiando también en la intercesión eficaz de María Inmaculada, patrona de la Diócesis,
CONVOCO A LA COMUNIDAD DIOCESANA A SU TERCER SÍNODO, POR CELEBRARSE DE
PENTECOSTÉS DEL AÑO 2001 A PENTECOSTÉS DEL AÑO 2002.
“¡A Jesucristo, que nos amó y nos purificó de nuestros pecados por medio de su sangre, e hizo de nosotros un reino sacerdotal para Dios, su Padre: a Él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén!” (Apocalipsis 1, 5-6)
En este pregón reconocemos el “espíritu sinodal” del Padre Obispo Jorge. Nace de las entrañas mismas de la Santísima Trinidad, y abraza a la humanidad en la Persona de Jesús, de quién se sabe su discípulo misionero. Hoy queremos pedir a Dios, haciendo memoria del Siervo de Dios, Padre Obispo Jorge Novak, infunda en nosotros el espíritu sinodal, al que nos animan las exhortaciones del Papa Francisco y del Papa León.
Al finalizar la celebración, iremos ante su tumba, en cuya lápida leemos:
“Padre Obispo Jorge Novak
Amigo de Dios y de los pobres
Misionero incansable
Defensor de los derechos humanos
Servidor de la unidad de los cristianos”
Que su ejemplo nos anime a todos, en el marco de los 50 años de la Diócesis y de las Bodas de Oro de su Ordenación Episcopal.
Que la luz del Padre Obispo Jorge Novak brille en nuestro Tercer Sínodo Diocesano y nos ilumine en la construcción del Reino de justicia, de amor y de paz.
Por la misericordia de Dios, descanse en paz. ¡Amén!

