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DIABETES: UNA ESPECIALISTA HABLA SOBRE LA IMPORTANCIA DE LOS TRATAMIENTOS A TIEMPO Y EL ACCESO A LA ATENCIÓN MÉDICA

 

Por: Dra. Marcela Raggio pediatra especialista en diabetes – Infantojuvenil del Hospital Universitario Austral.

 

Desde 1991, todos los 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, fecha elegida por el nacimiento de Sir Frederick Banting, quien descubrió la insulina junto con Charles Best en 1921.

La insulina es una hormona que necesitan millones de personas con diabetes y muchas de ellas aún no pueden acceder a la atención médica que requieren.

Por eso, es sumamente importante entender los principales síntomas y causas de esta patología para diagnosticar a tiempo e iniciar el tratamiento que mejor se ajuste a cada paciente para mejorar su calidad de vida.

Repasemos un poco cifras locales y tipos de diabetes para prevenir su crecimiento.

 

Según la Federación internacional de Diabetes, 1 de cada 11 adultos en el mundo vive con diabetes.

La diabetes tipo 2 es la forma más frecuente en la población general. En Argentina, según datos de la ENFR (Encuesta Nacional de Factores de Riesgo), el 12% de la población tiene diabetes y/o glucemia elevada.  Aproximadamente 96000 niños menores de 15 años desarrollan diabetes anualmente en el mundo. En la mayoría de los países occidentales, la diabetes tipo 1 constituye el 90% de la diabetes en niños y adolescentes, siendo esta una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la edad pediátrica y que puede diagnosticarse a cualquier edad.

Ambas formas de diabetes se relacionan con complicaciones tanto agudas como crónicas. Las complicaciones a largo plazo pueden comprometer distintos sistemas y órganos ocasionando disminución de la calidad y expectativa de vida. Esto se puede evitar y/o disminuir su gravedad mediante un adecuado control glucémico, es decir, manteniendo los valores de glucemia en un rango lo más cercano a la normalidad posible la mayor parte del tiempo.

En cuanto a la diabetes tipo 1, es de origen autoinmune y la mayoría de los niños no presentan antecedentes familiares. Esta forma de diabetes no se puede prevenir, aparece de repente y sin avisar. El motivo por el cual se presenta es la falta de insulina, ya que la célula beta del páncreas, encargada de su síntesis y liberación, es dañada por una respuesta autoinmune anormal.

Es fundamental realizar la consulta oportuna con el pediatra ante los síntomas y signos característicos de la diabetes: orinar más de lo habitual (poliuria), tener sed excesiva (polidipsia), cansancio y pérdida de peso.  Si la consulta se realiza en forma precoz, se evitan formas de inicio graves de la enfermedad como la cetoacidosis diabética, que presenta riesgo de vida para el niño.

El tratamiento de la diabetes tipo 1 se basa en la aplicación de insulina exógena para reemplazar lo que el organismo no puede producir. Este tratamiento debe incluir también el monitoreo glucémico varias veces por día, técnicas para estimar la ingesta de alimentos, como el conteo de carbohidratos y conocer el impacto del ejercicio físico sobre los valores de la glucemia. Todo el aprendizaje necesario para implementarlo se logra mediante la educación diabetológica, que debe ser planificada, organizada y adecuada a las posibilidades de cada paciente y de cada familia.

Durante los últimos años, han surgido nuevos recursos tecnológicos como los sensores de monitoreo glucémico continuo, las bombas de infusión de insulina y sistemas inteligentes que integran ambos. Estos dispositivos son capaces de adecuar, de forma automática, la cantidad de insulina que se administra según los valores de glucosa que capta y reporta el sensor, permitiendo así una menor intervención del usuario.

Estas herramientas junto con la educación para su manejo contribuyeron a lograr mejores resultados clínicos, mayor autonomía del paciente, aliviar la carga asociada al tratamiento de las personas con diabetes y minimizar la aparición de eventos agudos como la hipoglucemia.

En el marco del centenario del descubrimiento de la insulina, estamos ante un escenario único para concientizar, incentivar, alcanzar cambios significativos y continuar trabajando en busca de la equidad en el acceso a nuevos recursos terapéuticos y tecnológicos para mejorar la calidad de vida de todas las personas con diabetes.

Gerardo Varaldo

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