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RECUERDAN AL DR. EDUARDO OLLER A 15 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO

Al cumplirse el pasado domingo 15 años del fallecimiento del Dr. Eduardo Oller, el grupo de Facebook “Historia de La Florida, San Francisco Solano, La Paz y Los Eucaliptos”, que administra el historiador local Juan Corvalán, realizó una detallada publicación que rememora el artículo que fuera editado, en homenaje al emblemático médico, por la revista REVIPER de Mario Rodríguez.
A continuación reproducimos el homenaje del mencionado grupo de Facebook:

15 años sin el Dr. Eduardo Oller, el nombre del hospital

“A principios de este milenio la Revista 2001 y el periódico La Verdad Desnuda eran dos publicaciones que se juntaron para formar una nueva llamada Reviper. Estas tres publicaciones estaban a cargo de Mario Rodríguez quien junto un grupo de personalidades escribían artículos, cuentos y poemas.
A mediados del año 2005, se edita un número de Reviper fusión de Revista 2001 Nº 22 y de La Verdad Desnuda Nº 14 íntegramente dedicado al Dr. Eduardo Oller (San Juan, 12/10/1921 – Quilmes 21/06/2005) quien había fallecido recientemente. Se trata de un número muy emotivo con muchas manifestaciones de afecto y admiración. Seleccionamos para este artículo testimonios de distintas personas que se refieren a diferentes circunstancias de la cotidianeidad del Dr. Oller lo que permitirá al lector conocer al hombre que da nombre al Hospital de San Francisco Solano.
La Revista comienza con la editorial en la que Mario Rodríguez cuenta: “Cuando la pesificación trajo grandes desniveles en los costos: el papel aumentó 300% y 400%, la distribución a todos los ámbitos que llegaba encareció en gran medida, todo hacía que continuar la revista con pocos avisos y muchos artículos de valor cultural era imposible. Pero nuevamente está aquí el Doctor en otra faceta de apoyo a la cultura, el me dijo que hacía un gran daño y privaba a Solano de una revista de cultura que había ganado el Kandil Quilmes 2000 en ese rubro. Conversamos, sacamos números y resumiendo dijo: la revista debe seguir publicándose y vamos a ser socios en la pérdida, y así fue mientras vivió”
El Sr. Mario Rodríguez continúa: “El Doctor sabía de mi dolencia en las piernas porque las había visto en el consultorio y me decía: <Tenés que descansar, no caminar tanto>, creo que era el único que recibía ese consejo, pues a todos les insistía en que caminar mucho, y cuando cruzaba en sus caminatas alguna persona que había aconsejado, decía: <así me gusta, que camines, es por tu salud que se beneficia>”
El director del Hospital Eduardo Oller de aquellos años, el Dr. Carlos García, expresó: “Cuando te recordamos, se nos hace muy difícil pensarlo desde un solo lugar, el Dr. Oller, el maestro, el compañero de trabajo, el amigo, el hombre que incansablemente dejó su vida y le dio nombre a estos cimientos, no sólo desde lo edilicio sino desde lo humano. Aquel que si alguna vez te enfermabas, se llegaba hasta tu casa en cualquier horario, bajo cualquier situación climática y más allá de tu situación económica. Quien seguramente habrá dejado momentos importantes de su familia por amor al hospital, por amor a su profesión y a su pueblo. Modificándote el humor con una palabra cálida y de aliento en momentos difíciles, sin olvidar la disciplina y la constancia del trabajo. Dr. Oller, maestro, compañero de trabajo, amigo, lo recordamos manteniendo su espíritu vivo, para continuar humildemente con su obra”
Bajo el título “Simplemente un Hombre de Bien” Teresita del Instituto Santa Isabel hace una descripción física: “Alto, delgado, cabello encanecido con los años, de caminar pausado como si lo recorrido comenzara a pesar en el andar. Mirada serena, transparente, expresión de un alma que lo entregó todo y ahora satisfecha reposa. Con una camisa y campera, no necesitó trajes para desbordar de grandeza. No necesitó de los despliegues superfluos del mundo moderno para dejar sus huellas donde pasara”
Ana María Pérez y Fernández, Directora del EGB San José Obrero titula “Un Médico… Un Colegio…. Una Gran historia” su escrito: “…El Colegio San José Obrero nació hace mucho tiempo. Cuando no había servicios de emergencias. Cuando éramos pocos en el barrio y nos conocíamos casi todos Al lado del colegio vivía y tenía su consultorio un médico. El Médico, Doctor Eduardo Oller. Todos lo conocían, pues era el médico de familia de la mayoría, y fue el médico del colegio. Sin cargo, sin sueldo, sólo con y por amor. Si el accidente ocurría durante la mañana, se subía al lesionado al primer vehículo disponible en el establecimiento (o en colectivo si no había transporte y el menor podía hacerlo) y se llegaba al Hospital de San Francisco Solano. Allí el guardapolvo y el nombre del colegio abrían las puertas del consultorio primero y de la Dirección después y el Doctor Oller atendía al herido entre bromas y recomendaciones. Si sucedía a la tarde, era más sencillo, se corría a la casa de al lado y allí, de acuerdo a la gravedad del caso, se golpeaba o se esperaba en la puerta de salida del consultorio que tenía un cartel que decía <Prohibido golpear o permanecer en esta puerta>. Si ocurría antes de la hora de atención, tocábamos el timbre y salía su esposa, Alicia, quien inmediatamente habría el consultorio nos mandaba al Doctor…”
El Sr. Eduardo Rabez escribió lo siguiente:”1960, La Loma de San Francisco Solano, hoy Claypole. Eran tiempos de estudio y juventud soñadora. En las calle había pocos vehículos, y se acentuaba más los días de lluvia con sus clásicos barriales, pero todos conocíamos el ruido de la lucha de un viejo Jeep verde contra el barro. Era señal inequívoca de que había un enfermo en la barrida y a que a bordo del sufrido transporte venía el Dr. Oller para cubrir un llamado”
Oscar Matkovocyc cuenta:”…El Dr. Oller atendía a todos los que necesitaran de sus servicios, no interesaba si tenía dinero para pagar la consulta, y, muchas veces debajo de la receta dejaba el dinero para que comprara el remedio.”
La Asociación Cultural Sanmartiniana recuerda:”El Doctor Eduardo Oller siempre estuvo donde lo necesitaran y nunca le faltó tiempo para participar en los actos de la comunidad y cuando conmemoramos la muerte del Libertador Don José de San Martín, en la plaza Yapeyú, era uno de los primeros en llegar.”
Angel Americo Vandoni hace la siguiente referencia:”El Dr. Eduardo Oller marcó el comienzo de mi vida. El atendió a mi madre embarazada y la ayudó a traerme al mundo. En la familia siempre se lo recordó con cariño. El decía siempre que había que caminar bastante, y daba el ejemplo. Muchas veces eran las veces que pasaba frente a mi negocio y se detenía a conversar de una pasión futbolera en la que coincidíamos plenamente ambos: en ser hinchas de Racing Club”
En otro pasaje de la Editorial, Mario Rodríguez describe la siguiente escena: “Desde el campanario de la iglesia de San Francisco Solano, con sus campanas echando al viento sus sones de duelo, la sirena de los Bomberos Voluntarios, ya de por sí lúgubre, sonaba a nuestros oídos transmitiendo una tristeza y dolor que nos ahogaba, eran diferentes formas de llanto por la muerte del Dr. Eduardo Oller al que estaba despidiendo de cuerpo presente”
“Nunca he caminado tanto por la publicación de la revista, pero todo sacrificio es poco, cuando es para dejar testimonio para las generaciones futuras, que el Dr. Eduardo Oller fue pionero en la salud y que siempre contribuyó con la cultura. Su amigo, Mario Rodríguez”
@historia de la florida san francisco solano la paz y los eucaliptos

Gerardo Varaldo

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