Arranca el Mundial 2026
México y Sudáfrica darán el puntapié inicial en el estadio Azteca, con una imponente ceremonia inaugural; desinterés, entradas por las nubes y tensiones políticas entre los organizadores marcan el evento global más convocante
CIUDAD DE MÉXICO.- Será el Mundial más largo y caro celebrado hasta ahora. Se jugarán 104 partidos (40 más que en Qatar y el doble de los que disputaron en México 86) durante 39 días casi ininterrumpidos de competencia. Por primera vez, tres países compartirán la sede y la poderosa corporación FIFA abre una nueva era de sponsors, con venta de entradas a precios por las nubes y una transmisión que romperá récords de audiencia en formatos multiplataformas.
Lo que en la previa suena como un Mundial grandilocuente, también tiene su lado oscuro y muchos interrogantes que comenzarán a develarse a partir de hoy, cuando México y Sudáfrica den el puntapié inicial en el mítico estadio Azteca de la capital mexicana.

Ante el comienzo de una nueva copa del mundo, las expectativas en torno a la selección argentina están en alza. Lionel Messi se mostró recuperado en el último amistoso ante Islandia y llega a su última cita como la gran atracción: con vigencia plena, cumplirá aquí su sexto mundial y buscará defender el título conquistado en Qatar cuatro años atrás. En el lote de favoritos se anotan España y Francia, junto a la Portugal de Cristiano Ronaldo, que también cierra aquí una era de rivalidad irrepetible junto al capitán argentino.
Piquetes en la fiesta inaugural
México se convertirá en el primer país del mundo en albergar tres copas del mundo. En 1970 vio brillar el fútbol total de Pelé y en 1986 acogió la obra cumbre de un Diego Maradona inolvidable con la conquista de la segunda estrella. Claro que esta vez es diferente. Los locales no se sienten anfitriones de la gran cita. Aquí solo se jugarán 13 encuentros, incluidos los del Tri. El más atractivo en los papeles será España-Uruguay, en Guadalajara, posibles rivales de Argentina en la siguiente fase.

Por las calles de la capital hay poco clima mundialista. En las 24 horas previas al puntapié inicial, la ciudad siguió con sus problemas habituales, como el tránsito o la inseguridad. Desde hace varios días se sumó una gran marcha de maestros que amenaza con llegar a pocos kilómetros del estadio el mismo día de la inauguración.
La presidenta Claudia Sheinbaum denunció un plan desestabilizador contra el Mundial y trató de llevar tranquilidad a la FIFA y a los mexicanos al desplegar miles de efectivos de seguridad para acordonar el anillo circundante al Azteca.
Solo en Ciudad de México se invirtieron más de 1000 millones de dólares en infraestructura. Las obras vinculadas a la copa del mundo incluyen más de 2000 proyectos, muchos de ellos terminados en las últimas horas o todavía inconclusos.

Según los cálculos preliminares, este Mundial dejará un legado en infraestructura y crecimiento estacional en los sectores del turismo y servicios. Pero no tendrá un fuerte impacto en el PBI, como sí ha pasado en otras naciones anfitrionas, que se estima crecerá por encima del 1 por ciento este año. Prevén que la copa del mundo dejará una derrama por encima de los 3000 millones de dólares en este país.
De Estados Unidos a Canadá
Si en uno de los países más futboleros del mundo el clima todavía está frío, qué decir de los vecinos del norte. Canadá tendrá en sus dos ciudades anfitrionas, Toronto y Vancouver, otros 13 partidos, en los que se destacan los tres de la selección local, que solo disputó hasta ahora dos mundiales y no pasó de la primera ronda. Está fresco en la memoria de los hinchas argentinos el enfrentamiento en semifinales en la última Copa América en Estados Unidos, que terminó con triunfo del equipo de Scaloni.
En el país más septentrional del continente, el fútbol está en pleno crecimiento pero aún está lejos de ser un deporte popular, como sí lo es el hockey sobre hielo. Las críticas al Mundial llegaron por los costos de los contribuyentes asociados a las obras de infraestructura, que se estiman en unos 1000 millones de dólares. Pese a todo, la gran cita futbolística le sirve de excusa al gobierno del primer ministro Mark Carney para diferenciarse aún más de las políticas de Donald Trump, que ha impuesto restricciones migratorias a varias selecciones, especialmente a la de Irán, que debió mudar su campamento base a la ciudad mexicana de Tijuana y no podrá dormir en suelo estadounidense después de los partidos.

Como algo inédito en la historia de los mundiales, donde los países anfitriones hacen esfuerzos para demostrar que los visitantes son bienvenidos, Estados Unidos sumó además la denegación de visados a miembros de la delegación iraní y el ingreso al país a un árbitro de origen somalí; también se viralizaron las imágenes sobre un control de seguridad a un jugador senegalés en la pista de un aeropuerto.
El miércoles, Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, reclamó una “revisión exhaustiva de las políticas migratorias, especialmente en Estados Unidos”, y alertó de su efecto negativo en el Mundial.
Estados Unidos tendrá el mayor peso organizativo, con 78 encuentros que se disputarán en once ciudades sede. Entre ellos estarán los partidos de Argentina en primera ronda, en Kansas y Dallas, y las etapas definitorias, incluyendo la gran final en el Metlife de Nueva Jersey.
Cómo ya pasó en otros torneos en suelo estadounidense, como la Copa América que ganó Argentina hace dos años, el norteamericano promedio casi ni está enterado que se disputará el evento global más importante. La atención deportiva está centrada por estos días en las finales de la NBA, entre los Knicks de Nueva York y San Antonio Spurs, la final de hockey sobre hielo y hasta el comienzo de la temporada regular de béisbol.
En pleno Mundial habrá dos aniversarios que acapararán la atención. Por un lado, el cumpleaños 80 del presidente Trump, que mandó a montar un enorme ring de lucha de la UFC en el jardín sur de la Casa Blanca como parte de sus festejos del próximo 14 de junio. Seguramente esa inédita pelea suscitará una atención que estará muy por encima de los debuts, este domingo, de Alemania ante Curazao o el de Países Bajos frente a Japón.
La conmemoración de los 250 años de la fundación del país, el próximo 4 de julio y un día antes de un posible enfrentamiento de la selección argentina por los octavos de final, también será una fiesta imponente en plena competencia.
A 24 de la ceremonia inaugural y para demostrar que la sintonía entre los tres organizadores está rota, Trump lanzó nuevas amenazas contra sus vecinos: “No necesitamos nada de lo que tiene Canadá. No necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos”. En lugar de mostrar cierta cercanía con la excusa mundialista, el mandatario estadounidense se mantuvo fiel a su estilo y habló de no renovar el tratado de libre comercio con ambas naciones: “No sé si voy a renovarlo porque, para ser sincero, a Estados Unidos le va mucho mejor”.
Entradas por las nubes
La de 2026 será también la copa del mundo más despersonalizada de la historia. La organización entre tres países que tienen poco y nada en común en torno al fútbol ha unido a sus hinchas en un reclamo unificado. El precio de las entradas y el nuevo sistema de venta que implementó la FIFA no hace más que alejar a los verdaderos hinchas por los que vela el ente rector del fútbol mundial, que cada cuatro años emerge como una corporación más amigable con los patrocinadores y más alejada de los hinchas.
Por caso, una entrada para el partido inaugural entre México y Sudáfrica se puede conseguir en la reventa con precios que van desde los 2500 hasta los 10.000 dólares. También en Canadá y Estados Unidos los precios exorbitantes de los boletos generaron todo tipo de críticas. Incluso, la Justicia estadounidense abrió diversas investigaciones. Este martes, la oficina del Fiscal General de Texas inició un expediente sobre la venta de entradas de la FIFA, tras recibir quejas de hinchas que alegaban haber sido engañados respecto a la ubicación de los asientos para los partidos que se disputarán en Houston y Dallas, donde la selección argentina jugará la fase de grupos. El mes pasado, los fiscales generales de Nueva York y de Nueva Jersey abrieron una investigación. También en California se iniciaron procesos similares.
En la conferencia de prensa que brindó el día previo al inicio del Mundial en la Ciudad de México, el mandamás del negocio, Gianni Infantino, dijo que no le preocupaban las investigaciones y defendió el valor de las entradas. Aseguró que el precio promedio estaba por debajo de los 500 dólares y que la reventa está fuera de control de la FIFA.
Es en este contexto que se levanta el telón en el estadio Azteca. Shakira hará su show, México buscará hacer valer su localía y el planeta fútbol se paralizará durante los próximos 39 días.

